¿Sabes lo importante que es almacenar el forraje correctamente para garantizar una buena nutrición a tus animales?
Los forrajes son las partes vegetales de las plantas que sirven de alimento a los herbívoros. Se pueden suministrar frescos o conservados para paliar los periodos de escasez.
Uno de los métodos de conservación más utilizados es la cosecha mecánica, que consiste en comprimir el forraje con empacadoras cuadradas o redondas. Esto evita su deterioro y preserva sus propiedades nutricionales.
Pero para obtener buenos resultados, es necesario conocer la humedad y la temperatura del forraje cosechado; estos dos parámetros influyen en la calidad y la cantidad del producto final.
Se recomienda que la humedad ideal para la cosecha oscile entre el 15% y el 20%.
Si el forraje está demasiado húmedo, existe el riesgo de una fermentación excesiva y una pérdida de nutrientes; si está demasiado seco, existe el riesgo de una mala calidad, con la consiguiente pérdida de peso y valor.
La temperatura del forraje cosechado depende de la estación y las condiciones climáticas. En general, se recomienda cosechar el forraje cuando la temperatura sea inferior a 25 °C para evitar la fermentación excesiva de las plantas y la pérdida de sustancias valiosas como los azúcares.
Para evaluar la humedad y la temperatura del forraje cosechado, puede utilizar equipos especiales, como termómetros o higrómetros, o realizar análisis de laboratorio. De esta manera, podrá optimizar el proceso de cosecha y obtener forraje de alta calidad para sus animales.
En este sentido, le recomendamos nuestra extensa línea Fortester, con características que se adaptan mejor a sus necesidades.



